¿Podemos encontrar lecciones vitales, organizacionales y empresariales en las decisiones y acciones de los grandes estrategas y tratadistas militares de la antigüedad?

Strattegos es un esfuerzo por reconstruir la sabiduría de los líderes políticos y militares de la historia para la gerencia, el gobierno y el liderazgo contemporáneo.

Lectio XXII: El poder detrás del trono.

  Un busto de Livia Drusila, esposa de Cayo Octaviano (el emperador César Augusto).

Un busto de Livia Drusila, esposa de Cayo Octaviano (el emperador César Augusto).

Amor a primera vista.

Livia Drusila era la hija de Marco Livio Druso, un patricio romano enfrentado a la facción cesarista durante la guerra civil romana. Su padre había arreglado el matrimonio de Livia con Tiberio Claudio Nerón, un aliado político de la familia, y ambos, suegro y cuñado, combatieron del lado perdedor en la batalla de Filipos, en la que los herederos de César, su sobrino nieto Cayo Octaviano, y su general, Marco Antonio, vencieron. El padre de Livia se suicidó luego de la batalla -al igual que buena parte del liderazgo de la facción republicana- y su familia quedó a merced del enemigo. Luego de una breve estadía en Sicilia, los Druso regresaron a Roma a ponerse a disposición de Octaviano, que gobernaba la ciudad.

Los relatos posteriores -muy probablemente acomodados- dicen que cuando Octaviano vio a Livia fue amor a primera vista, y que prendado de la belleza de la joven, le propuso al esposo de esta -que claramente necesitaba su favor luego de la derrota en Filipos- que se divorciara de ella para poder casarse con el propio Octaviano. Tiberio Claudio accedió sin mucha resistencia, una decisión en la que con seguridad su esposa tuvo mucho que ver, e incluso asistió a la boda.

Desde entonces Livia se convirtió en la sombra de Octaviano. Reforzó su imagen de matrona romana, ocupándose de los asuntos de la casa de su esposo y preocupándose por temas como cocer su propia ropa. Aunque sería injusto señalar estas acciones como pura propaganda, es innegable que la percepción de virtud de Livia ayudó a consolidar la posición política de su esposo entre los conservadores romanos y le ayudó a cimentar su propia preeminencia como la primera mujer de la ciudad.

Luego de que en la batalla de Accio Octaviano derrotara a Marco Antonio, el último pretendiente del gobierno romano, el esposo de Livia inició una serie de reformas que lo llevarían a ostentar el poder absoluto en Roma, guardando las apariencias de que la República sobrevivía. Livia demostró ser uno de los soportes más importantes para Octaviano en este respecto, sumándose a la administración del enorme imperio, intrigando en la ciudad para mantener la preeminencia política de su familia e incluso logrando que sus dos hijos del matrimonio anterior (de Tiberio Claudio) fueran adoptados por Octaviano y entraran en la línea sucesoria.

Livia tenía acceso a la enorme red de información que Octaviano construyó para gobernar el imperio, recibiendo despachos, informes y peticiones de instrucciones de los gobernadores y agentes en las provincias. Su relación con el emperador era tan cercana que muchas de las decisiones familiares y de gobierno eran más obra de Livia que de Octaviano. Y pronto su esposo dependió tanto de su presencia y consejo, que poco pasaba en el imperio sin que ella supiera o estuviera directamente involucrada.

Incluso al final de su vida -y la de su esposo- se le acusó de usar veneno para quitar de en medio enemigos y sucesores de Octaviano que no fueran sus propios hijos. Efectivamente fue su primogénito con su antiguo esposo, Tiberio, quién heredó de Octaviano el imperio en el años 14 D.C. Livia continuó ejerciendo una gran influencia en el gobierno romano, aunque su hijo intentó durante años reducir la participación de su madre en los asuntos de Estado.

Livia murió quince años después. Y al poco tiempo, al igual que su esposo, fue deificada y recordada como el ideal de la esposa de un emperador y un romano.

Consolidar una posición tras bambalinas.

Livis Drusila fue una mujer poderosa en tiempos -y en un lugar- en donde las instituciones estaban diseñadas para que esto no ocurriera. Por eso su ascenso es una historia de episodios particulares como su separación de su primer esposo para salvar a su familia y poderse casar con el hombre más poderoso de Roma y testimonios de su determinación para concentrar el poder una vez se convirtió en la acompañante del primer emperador romano.

Su gran influencia sobre los asuntos de Estado en Roma se puede explicar por tres espacios de poder que Livia se preocupó por controlar. El primero fue las fuentes de información sobre las decisiones públicas del gobierno del imperio. Livia recibía igual -y en ocasiones más- información que el mismo Octaviano, al consolidar ella misma una red de agentes y espías que le permitía conocer lo que sucedía en Roma y las provincias en detalle. Esto la convertía en un elemento fundamental del proceso de gobierno del imperio y la conectaba mucho más a lo que Octaviano pensaba y hacía para gobernar.

El segundo espacio de poder que Livia utilizaba era el manejo de la vida privada de Octaviano. El emperador no solo era un hombre conservador por naturaleza, sino que su imagen como restaurador de la República requería que el público romano lo considerara un parangón de virtud. Algunos rumores señalaban que Octaviano era impotente y tenía un gusto particular por las mujeres sirias que su esposa no solo permitía, sino que patrocinaba. De igual forma, la única hija biológica de Octaviano, Julia la Mayor, fue acusada de adulterio y desterrada por Octaviano. Livia tuvo una participación directa sobre la desgracia de la hija de su esposo y su castigo. Livia conocía lo que pasaba dentro de la casa del emperador y esto no solo le permitió maniobrar para mantener a su lado de la familia protegida y promoverla, sino para defender sus intereses respecto a lo que acontecía en el Palacio Imperial. 

El tercer espacio que Livia utilizó fue la combinación de su acceso a la información del imperio y el conocimiento de la vida privada de Palacio para crear dependencia de Octaviano en ella. No solo eso, Livia parece haber tenido un rol activo y realmente conveniente, en el gobierno de Roma y sus provincias. Ella era clave para que Octaviano pudiera ser emperador y esto ayudó de forma sustancial a la posición que él mismo le daba dentro del imperio.

Lectio XXIII: Darle paso a la experiencia.

Verbis: Vegecio y los beneficios de la deserción.

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