¿Podemos encontrar lecciones vitales, organizacionales y empresariales en las decisiones y acciones de los grandes estrategas y tratadistas militares de la antigüedad?

Strattegos es un esfuerzo por reconstruir la sabiduría de los líderes políticos y militares de la historia para la gerencia, el gobierno y el liderazgo contemporáneo.

Lectio XXI: Zanahorias y garrotes.

  Busto del político y general romano Cneo Pompeyo Magno.

Busto del político y general romano Cneo Pompeyo Magno.

Un caza-piratas romano

En el año 67 A.C. El general romano Cneo Pompeyo -al que ya muchos llamaban "magno" por sus logros militares- recibió el mando de la flota y el ejército romano más grande de la historia por tiempo indefinido mientras completaba su misión. El objetivo de esta decisión tan atípica de parte de los desconfiados romano: exterminar a los piratas que infestaban el mediterráneo.

Por entonces Roma ya se configuraba como indiscutida potencia de la cuenca mediterránea. Su hegemonía era tal que las flotas de otras ciudades y naciones habían desaparecido como fuerzas de consideración y desde finales del siglo II A.C. la piratería había tenido un impresionante incremento. La mayoría de los piratas -o al menos los más temidos- venían de la región anatolia de Cilicia en donde los afilados promotorios y profundas bahías hacían de perfecto escondite. Los piratas de la antigüedad no dedicaban sus principales actividades a saquear otras embarcaciones -como harían sus colegas de tiempos modernos- sino que se concentraban en saquear pequeñas ciudades costeras y sobre todo, secuestraban nobles y mercaderes para cobrar jugosos rescates por su liberación o venderlos como esclavos.

Roma intentó poner fin a la amenaza pirata en varias ocasiones durante los treinta años previos al mando extraordinario de Pompeyo, pero solo había conseguido resultados parciales y los piratas se reponían de cualquier golpe con frustrante rapidez. Pero en el año 68 A.C. el suministro de grano a Roma -que llegaba de Sicilia, África y Cerdeña- se vio seriamente reducido por culpa de la actividad pirata y la plebe romana exigió acciones a su gobierno. Un tribuno de la plebe logró aprobar en la Asamblea una ley para dar poderes extraordinarios a Pompeyo para terminar el problema de una vez por todas.

El general romano, siempre meticuloso, distribuyó sus 120.000 hombres y 270 naves de guerra en trece zonas operativas por todo el Mediterráneo, puso bajo su mando a oficiales encargados de cazar piratas en sus comandancias y luego lanzó una ofensiva que llevó a los envalentonados piratas a huir en desbandada a sus escondites de Cilicia. Pompeyo los sitió en su centro de operaciones, la ciudad de Traquea. La batalla fue desigual. Los soldados profesionales de Pompeyo asaltaron la base cilicia y dieron muerte a casi todos los defensores.

La victoria era total para Roma.

Pompeyo solo llevaba 40 días en un mando que -por lo difícil que asumían la misión sus compatriotas- le habían otorgado por dos años. Pero el prudente general sabía que la razón por la que sus antecesores habían fallado en derrotar a la piratería no era necesariamente la falta de recursos militares. De hecho, la piratería antigua era similar en dos causas a la que plagó el Caribe en el siglo XVII o la que actualmente afecta las costas somalíes: precariedades económicas locales y debilidad institucional regional.

Por eso, una vez cayó Traquea, Pompeyo inició la sensata conclusión de su plan. Invitó a los piratas sobrevivientes -muchos de los cuales habían tomado refugio en otros lugares de Cilicia o el Mediterráneo- a que se entregaran a los romanos. Su promesa de perdón a cambió de las naves y armas de los piratas llevó a muchísimos a entregarse. Pero Pompeyo no solo perdonó a los piratas sobrevivientes y sus familias, sino que los empezó a establecer en colonias romanas de las costas griegas, africanas y en localidades de la misma Cilicia que ahora estaba bajo su control. Lo piratas recibieron parcelas, viviendas y gobierno de parte de su viejo enemigo, el pueblo y el Senado de Roma y de su benefactor, Cneo Pompeyo Magno, al que le profesarían enorme lealtad desde entonces.

Zanahoria y garrote.

Antes que Pompeyo, cuatro cónsules y procónsules romanos habían intentado acabar con la piratería en el Mediterráneo y aunque los poderes y recursos extraordinarios que recibió Pompeyo fueron importantes, la explicación para que el general romano prevaleciera donde sus compatriotas fallaron fue su utilización de la negociación como herramienta para consolidar sus victorias ganadas por la fuerza.

Sus más impresionantes victorias militares no habrían sido sostenibles si Pompeyo no hubiera atendido el problema de raíz de la piratería. Y solucionar las dificultades de docenas de miles de "sintierra" en la cuenca del Mediterráneo necesitaba más de sus habilidades como negociador y administrador que de su experiencia bélica. De hecho, su disposición y genio para combinar herramientas militares y políticas haría de Pompeyo uno de los personajes más importantes de la República Romana tardía (superado solo por su enemigo más acérrimo, Cayo Julio César).

Luego de establecer a los antiguos piratas en sus nuevas colonias, Pompeyo recibió del Senado otro mando extraordinario en Asia para derrotar al rey póntico Mitrídates. Pompeyo no solo hizo eso en tiempo extraordinario, sino que se embarcó en una reorganización de toda la región que llevaría algo de estabilidad a las convulsas costas de Cilicia, Palestina y el mar Egeo. De nuevo en esta campaña, combinó los recursos militares para someter a los enemigos de Roma, pero sobre todo sus dotes políticos para conseguir ventajosos tratados, poner pequeños reinos bajo protección romana e incluso intervenir en los conflictos internos de potencias regionales en beneficio de su patria.

Usar la fuerza y la negociación supone la ventaja de combinación de enfoques, con la posibilidad de retroalimentar su efectividad. Las acciones agresivas pueden ser esenciales como punto de partida de una campaña, pero solo la negociación suele garantizar la estabilidad y sostenibilidad de las victorias tempranas. 

 

 

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