¿Podemos encontrar lecciones vitales, organizacionales y empresariales en las decisiones y acciones de los grandes estrategas y tratadistas militares de la antigüedad?

Strattegos es un esfuerzo por reconstruir la sabiduría de los líderes políticos y militares de la historia para la gerencia, el gobierno y el liderazgo contemporáneo.

Lectio XIV: Aliarse lejos, combatir cerca.

  Los soldados de terracota en la tumba del primer emperador chino, Qin Shi Huang.

Los soldados de terracota en la tumba del primer emperador chino, Qin Shi Huang.

El primer emperador.

A mediados del siglo III a.c China estaba dividida en siete reinos guerreros. Los monarcas de Qin, Hann, Chu, Wei, Zhao, Yan y Qi se enfrentaban constantemente en desgastantes guerras, siempre incapaces de romper el equilibrio de fuerzas que les negaba a todos la victoria. Pero en el año 230 A.C, luego de establecer firmemente su poder ahogando dos intentos de asesinato y una guerra civil, el rey de Qin, Ying Zheng, se lanzó a una extensiva campaña de conquista sobre su vecino, el reino de Hann. Zheng sabía que sus fuerzas eran suficientes para acabar con cada reino por separado, pero necesitaba que no se formaran alianzas en su contra mientras avanzaba. Su plan era aliarse con los reinos lejanos a su propio territorio mientras se enfrentaba a sus vecinos.

Zheng atacó Hann, mientras un acuerdo de no agresión entraba en efecto con los reinos de Wei, Yan y Qi. Derrotó a las fuerzas de Hann -el más pequeño y débil de los siete reinos- y anexó todo su territorio en cuestión de meses, sin intromisión de los demás monarcas chinos. Un año después, el reino de Zhao sufrió un terremoto y una sequía que debilitó sus defensas. Zheng aprovechó la oportunidad para invadirlo con un gran ejército. Un intento de alianza entre lo demás reinos -sumando incluso a los bárbaros del norte a los que todos despreciaban-, pero la rapidez en la que cayó Zhao y la desconfianza producto de décadas de guerra impidieron que la coalición contra Qin se materializara.

El siguiente reino en la lista del rey Zheng era Wei, que había sido rodeado con las conquistas previas de los Qin. Wei cayó luego de que la gran fortaleza de Daliang fuera inundada cuando las tropas de Qin desbieron el río amarillo. Cientos de miles murieron, pero ahora Ying Zheng controlaba todo el oriente y centro de China. Ahora ni el poder conjunto de los reinos que mantenían su independencia se podía comparar al del reino de Qin. Sucesivas campañas lo llevaron a someter a los reinos de Yan y Chu, no sin dificultades coyunturales. Pero en el 221 A.C Ying Zheng controlaba seis de los siete reinos que una década atrás guerreaban.

Solo quedaba el reino de Qi. Ying Zheng aprovechó un desplante diplomático menor como excusa y declaró la guerra al debilitado monarca de Qi. Desplazó sus fuerzas al sur y luego de superar la retaguardia enemiga, capturó por sorpresa al rey de Qi, terminando con la guerra. En ese momento, Yung Zheng adoptó el nombre de Qin Shi Huang, literal "primer emperador de China", estableciendo a la dinastía Qin como la primera expresión de la civilización china organizada, convirtiéndose en términos efectivos en fundador del país y un aportante fundamental a la identidad china.

Paso a paso.

La gran estrategia de Ying Zheng durante sus campañas contra los reinos guerreros partía de reconocer dos realidades fundamentales para su propio poder. Primero, que la razón por la que ninguno de los siete había logrado imponerse sobre lo demás eran las alianzas que los demás reinos hacían cuando alguno estaba acumulando demasiado poder y ganando en una guerra. Por eso atacó solo cuando sabía que los demás reinos estaban inmersos en sus propias guerras o cuando el objetivo de su ataque era tan débil que podía contar con una victoria rápida antes de que los demás se sumaran a la contienda.

Segundo, que la única forma de someter a toda China era anexando reino por reino en sucesivas guerras que permitirían la concentración de las fuerzas de Qin. Una campaña demasiado dispersa abriría varios frentes para las tropas de Ying Zheng y cada uno de sus ejércitos y acciones armadas un poco menos fuerte.

De esas dos necesidades sale la genialidad de su estrategia "paso a paso". Le permitió avanzar rápidamente en la unificación de China, sin desconcentrar recursos y evitando que sus enemigos se aliaran en su contra. Y aunque requirió de paciencia para esperar oportunidades y tomar decisiones en momentos precisos, le permitió un ritmo impresionante en que solo en una década lograría finalizar sus conquistas.

Aún así.

La estrategia de ir paso a paso, mientras se contienen los enemigos lejanos para enfrentar a los cercanos tiene un gran riesgo, las alianzas enemigas. Ying Zheng fue ingenioso y durante la década de guerra invirtió muchos recursos diplomáticos en mantener a sus enemigos separados. Sin embargo, también tuvo algo de suerte, los demás reinos fueron incapaces de sumarse para enfrentar a un enemigo común. En situaciones en las que la desconfianza entre los enemigos no es tan profunda -e histórica- resulta peligroso confiar que nos dejarán sus diferencias de lado por un momento para derrotar una amenaza superior. Esto supone que hay que esforzarse por sembrar las dudas entre los enemigos con posibilidad de aliarse, pero sobre todo, ser ágil y determinado. Las coalisiones entre enemigos temerosos de un poder mayor son, ante todo, un asunto de tiempo. No hay que darles ese chance.
 

 

Lectio XV: La importancia de la legitimidad.

Verbis: Sun-Tzu y los líderes iracundos.

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